
Esquivas a tu corazón y destrozas TU cabeza, y en tu voz, sólo un pálido adios; y el reloj en tu puño marcó las tres. El sueño de un sol y de un mar, y una vida peligrosa; cambiando lo amargo por miel -y la gris ciudad por rosas- te hace bien, tanto como hace mal; te hace odiar, tanto como querer y más.